miércoles, 8 de junio de 2011

noche de diciembre- Rafael Pombo


NOCHE DE DICIEMBRE  
   
Noche como Èsta, y contemplada a solas  
No la puede sufrir mi corazÛn:  
Da un dolor de hermosura irresistible  
Un miedo profundÌsimo de Dios. 
  
Ven a partir conmigo lo que siento,  
Esto que abrumador desborda en mÌ;  
Ven a hacerme finito lo infinito  
Y a encarnar el angÈlico festÌn. 
  
°Mira ese cielo!... Es demasiado cielo  
Para el ojo de insecto de un mortal  
ReflÈjame en tus ojos un fragmento  
Que yo alcance a medir y a sondear. 
Un cielo que responda a mi delirio  
Sin hacerme sentir mi pequeÒez;  
Un cielo mÌo, que me estÈ mirando  
Y que tan sÛlo a mÌ mirando estÈ. 
  
Esas estrellas . . . ° ay, brillan tan lejos!  
Con tus pupilas tr·emelas aquÌ  
Donde yo pueda en mi avidez tocarlas  
Y apurar su ser·fico elÌxir. 
  
Hay un silencio en esta inmensa noche  
Que no es silencio: es mÌstico disfraz  
De un concierto inmortal. Por escucharlo  
Mudo como la muerte el orbe est·. 
DÈjame oÌrlo, enamorada mÌa  
Al travÈs de tu ardiente corazÛn:  
SÛlo el amor transporta a nuestro mundo  
Las notas de la m˙sica de Dios. 
El es la clave de la ciencia eterna,  
La invisible cadena creatriz  
Que une al hombre con Dios y con sus obras,  
Y Ad·n a Cristo, y el principio al fin. 
De aquel hervor de luz est· manando  
El rocÌo del alma. Ebrio de amor 
Y de delicia tiembla el firmamento,  2 
Inunda el Creador la creaciÛn. 
  
°SÌ, el Creador! cuya grandeza misma  
Es la que nos impide verlo aquÌ,  
Pero que, como atmÛsfera de gracia,  
Se hace entretanto por doquier sentir. . . 
  
DÈjame unir mis labios a tus labios,  
Une a tu corazÛn mi corazÛn,  
Doblemos nuestro ser para que alcance  
A recoger la bendiciÛn de Dios. 
  
Todo, la gota como el orte, cabe  
En su grandeza y su bondad. Tal vez  
PensÛ en nosotros cuando abriÛ esta noche,  
Como a las turbas su palacio un rey. 
°Danza gloriosa de almas y de estrellas!  
°Banquete de inmortales! Y pues ya,  
Por su largueza en Èl nos encontramos,  
De amor y vida en el cenit fugaz. 
  
Ven a partir conmigo lo que siento,  
Esto que abrumador desborda en mÌ;  
Ven a hacerme finito lo infinito  
Y a encarnar el angÈlico festÌn. 
  
øQuÈ perdiÛ Ad·n perdiendo el paraÌso  
Si ese azul firmamento le quedÛ  
Y una mujer, compendio de Natura,  
Donde saborear la obra de Dios?  
°T˙ y Dios me disput·is en este instante!  
F˙ndanse nuestras almas, y en audaz  
Rapto de adoraciÛn volemos juntas  
De nuestro amor al santo manantial. 
Te abrazarÈ como la tierra al cielo  
En consorcio sagrado; oir·s de mÌ  
Lo que oidos mortales nunca oyeron,  
Lo que habla el serafin al serafÌn. 
Y entonces esta angustia de hermosura,  
Este miedo de Dios que al hombre da  
El sentirlo tan cerca, tendr· un nombre  
Eterno entre los dos: °felicidad! 3 

La luna apareciÛ: sol de las almas  
Si astro de los sentidos es el sol.  
Nunca desde una c˙pula m·s bella  
Ni templo m·s magnÌfico alumbrÛ. 
  
°Rito imponente! AhuyÈntase el pecado  
Y hasta su sombra. El rayo de esta luz  
Te transfigura en ·ngel. Nuestra dicha  
Toca al fin su solemne plenitud. 
  
A consagrar nuestras eternas nupcias  
Esta noche llegÛ... °Siento soplar  
Brisa de gloria, estamos en el puerto!  
Esa luna feliz viene de all·. 
C·ndida vela que redonda se alza  
Sobre el piÈlago azul de la ilusiÛn,  
°MÌrala, est· llam·ndonos! !Volemos  
A embarcarnos en ella para Dios! 
  
Bogot·, diciembre de 1874 

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